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De la Planificación a la Intuición
 
 
 
 
Por: Ricardo Ruzo Mosselli
Consultor
 
     
     
 
El dilema se presenta primero en QUÉ HACER y luego en CÓMO HACER. Los ejecutivos tienen que aprender a valorar ambas situaciones y no dejar que lo primero sobrepase a lo segundo, ya que caerían en la trampa de creer tener todo bajo control, cosa que en los tiempos actuales no es siempre posible. El ejecutivo de hoy debe saber manejar la incertidumbre, que es regla en todo negocio. Si actúa y toma decisiones llevado por un impulso que se puede entender como estar únicamente “orientado a la acción”, podría también caer en la trampa del hacer sin sentido y confundir dirección con movimiento. 

Buscar el equilibrio entre ambas situaciones es parte del rol de cualquier ejecutivo moderno. Tomar decisiones con poca información y riesgo controlado es la condición actual en los negocios. Por ello, no pretendamos poseer toda la información, ya que las áreas de incertidumbre son cada vez más significativas y los procesos de planificación y toma de decisiones en una organización, comienzan a ser más flexibles que nunca. 

Las situaciones especiales en todo sentido, obligan a tomar acción dentro de ese marco diferente y requieren decisiones y acciones particulares. No busquemos resolver los problemas con las recetas de antes, debemos revaluar el qué y el cómo. 

Cuando Alvin Toffler escribió su obra “El Shock del Futuro”, demostró la importancia de anticipar el futuro, de comprender las implicancias del mismo en el largo plazo. Anticiparse significa tener la habilidad de PREVER, de observar con sentido prospectivo los hechos para tomar mejores decisiones. Hoy, otro importante elemento a tomar en cuenta es la INTUICION, que es atreverse a tomar decisiones con poca información o muy general. 

La intuición, la flexibilidad y la anticipación, en la actualidad, son elementos clave para sobrevivir en un contexto de alta competición y mercados cada vez más exigentes. 

En los negocios no hay recetas buenas ni malas, solo son válidas aquellas que funcionan. En tal sentido, queda al criterio de cada gerente o ejecutivo asumir un espacio de diálogo con los demás, de escucha permanente, observación aguda y reflexión para acercarse a un qué certero y a un cómo sensato y funcional. Ser ecuánimes en el HACER implica ser observadores de la realidad con una dosis importante de INTUICION, capaz de amalgamar una acción no sólo correcta, sino principalmente adecuada. 

Fijar el QUÉ mediante un uso correcto y moderado de herramientas para la planificación y toma de decisiones y hacer el CÓMO por medio de una dosis adecuada de planificación, intuición y flexibilidad son atributos para el éxito empresarial. 
 
     
 
Fecha: 29/04/2008
 
     
   
     
 
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