A puertas de la conmemoración de los 200 años de la Declaración de Independencia,
el país se encuentra, tras demasiados años de postergación, en una coyuntura en la que la paz, la inversión
extranjera, el florecimiento de los tratados comerciales y un renovado interés por sacar adelante a la
industria nacional, intiman la posibilidad de un progreso.
Sin embargo, la oportunidad
exige nuevos lenguajes para la convivencia y la
realización personal. El país requiere que sus
ciudadanos se conozcan a sí mismos y entre sí. El objeto
es llegar a un autogobierno para que, a partir de allí,
se pueda pensar en acciones plenas de sentido que sean
igualmente compatibles con la vida en comunidad.
Pero difícilmente podrán generarse alianzas donde la técnica y las meras posibilidades creativas se entiendan como fines más que
como medios: la clave, pues, está ya no tan sólo en instruir, sino y sobre todo, en educar. Y dado que depende de los líderes el
transmitir vivencias que provean de un marco y soporte filosófico a nuestras decisiones, creemos importante hacer un esfuerzo por
alcanzarles espacios de alternancia que les permitan formar a personas de bien.
Es con este propósito en mente que lo invitamos a participar de una experiencia de intercambio
que ayude también a la consultora a investigar y difundir las implicancias y los compromisos de
un liderazgo serio y reflexivo.