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| En la Organización CAMPOVERDE sabemos que cada vez que los ejecutivos se ponen de acuerdo frente a nuevas oportunidades de innovación, renovando su mutua aceptación psicológica y asegurando unas relaciones humanas favorables, las empresas, el país y la Región progresan. Nuestro servicio de consultoría organizacional contempla los siguientes alcances y beneficios generales: - Afianza el rol del líder organizacional como regulador de valores.
- Patrocina una metodología vivencial para el aprendizaje, el desarrollo humano y la consecución eficiente de los objetivos corporativos trazados.
- Ayuda a consolidar un compromiso común respecto al futuro de la empresa. Fortalece la autoestima y el sentimiento de pertenencia. La creación de nuevos roles y compromisos -la participación en la gestión de los proyectos-, contribuye a forjar una visión estratégica de las cosas y hace posible una adecuada actitud frente a la urgencia de la eficiencia y la competitividad.
- Contribuye a estrechar significativamente la comunicación entre los ejecutivos de la Compañía. Robustece la confianza, la concordia y la solidaridad. Mejora el trabajo en equipo.
- Enriquece, sustancialmente, los criterios y recursos personales para la gestión de los cambios planeados. Ayudamos a las personas a hacer de las controversias, los problemas estructurales y las disfunciones operativas, oportunidades para el robustecimiento del liderazgo y el mejoramiento de las competencias de la empresa. Incrementa la autonomía de los colaboradores.
- Propicia, en los colaboradores, una genuina motivación e interés por la mejora de la calidad de la atención y el servicio al cliente. El proceso deja instalado entusiasmo y voluntad sostenidos para imprimir un sello de distinción al trabajo. La gente toma conciencia del impacto del orden y la cortesía en la satisfacción del cliente. Las personas aprenden a organizar mejor su labor.
- Enseña a los colaboradores una adecuada metodología para la solución de problemas y la generación de innovaciones sobre la base de consentimientos y compromisos colectivos. Ayudamos a hallar disfunciones que perjudican la calidad y a bosquejar e implementar soluciones conjuntas viables.
- Facilita a los colaboradores la oportunidad de asumir renovados espacios de liderazgo y aporte en la empresa. Los participantes encuentran en los distintos roles y tareas inherentes al programa, una oportunidad de desarrollo profesional compatible con sus expectativas, lo que fortalece su compromiso con la Alta Dirección de la Compañía. Los colaboradores, apoyados por el Consultor, muestran, gradualmente, flexibilidad y prudencia, cordura, equidad, iniciativa, empatía y compromiso. Luego de 12 meses de trabajo, algunos colaboradores participantes están listos para asumir el rol de “orientadores funcionales” y guiar a nuevos colaboradores en procesos de aprendizaje similares.
- La Alta Dirección de la empresa puede aprovechar la vigencia de la estructura paralela de aprendizaje para entrenar a colaboradores destacados y/o propiciar un importante reajuste de actitudes en el caso de personas con dificultades para el trabajo en equipo. La voluntad y el entusiasmo de los participantes, así como la experiencia ganada y los logros alcanzados, evidencian su capacidad para asumir mayores responsabilidades.
- El plan de trabajo permite una estructura organizacional dinámica y flexible. Las estructuras funcionales, al dividir el proceso productivo por especialidades, con miras a la eficiencia y el rendimiento, tienden a aislar a los equipos y a privarlos de una visión global del negocio, haciendo difícil un criterio sistémico de las cosas; en cambio, el programa participativo, permite, a través de las reuniones multidisciplinarias de trabajo, un mayor conocimiento de los procedimientos, lo que contribuye a desmontar prejuicios, afianzar la coordinación de las tareas y mejorar la calidad de la toma de decisiones. El proceso posibilita una mejor capacidad de respuesta frente a las expectativas de los clientes.
- Ayudamos a los ejecutivos a reconocer, practicar y respetar formas deseables de libertad y a rubricar compromisos sensatos para la cooperación. Hacemos brotar, desde la Alta Dirección, una generosa disposición para el cuidado del clima laboral y los protocolos para la generación de valor. Posibilitamos que los ejecutivos y sus equipos sean conscientes de la singularidad de su organización y que la protejan entusiastamente. En suma, ayudamos a mirar la cultura organizacional estratégica como algo pensado, que se sabe y se quiere. Hacemos posible la institucionalización de usos y costumbres, volviéndolos conciencia común y tradición corporativa.
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